El loco, ¿es el que no es “normal”? El término puede remitir a ejemplos extremos muy diferentes, como la locura de Van Gogh, Dalí, Gérard de Nerval, Nietzsche, Hitler o Stalin, la locura religiosa o también la locura creativa. Será necesario esperar a Sigmund Freud para tener en cuenta el discurso de locura y darle un sentido. Mucho más tarde, cuando Jacques Lacan hace su tesis sobre la paranoia, profundiza sobre la relación con el lenguage del enfermo y esto que es del sentido del delirio.
La locura no es ni un término que engloba todas las enfermedades mentales, ni una enfermedad específica. Para la psiquiatría, se trata de la definición de desórdenes mentales precisos como la depresión, la esquizofrenia, la paranoia, etc. El psicoanálisis da, por su parte, un contenido preciso a través de dos conceptos fundamentales: neurosis y psicosis.
Ronald Laing, uno de los fundadores de la antipsiquiatría, propone una mirada diferente sobre el loco. El enfermo mental, para sobrevivir en condiciones que le resultan imposibles, se conduce – en su angustia – a través de estrategias especiales que él mismo inventa. Es el sentido de su discurso el que resulta importante escuchar, sin condenarlo ni compararlo al principio de realidad de una sociedad dada. Lo que hace de manera fija y repetitiva – estas estrategias – es su manera de solucionar las contradicciones que encuentra.
El loco al compás de las épocas
El estatuto social del loco difiere entre la Edad Media y la llegada de la modernidad. Michel Foucault, en la Historia de la locura en la época clásica, nos lo da a leer. En la Edad Media, los leprosos eran aislados y es sólo a partir de la modernidad que se encierra al loco. La locura está muy presente en el arte de este tiempo: cuadros de Bosch (La nave de locos) o de Brueghel. Es la locura trágica incluida la esencia sólo se incluye desde un punto de vista religioso. El loco representa la parte indeterminada de lo humano. En Erasmo en su Elogio de la locura, la locura y la razón dialogan. Este diálogo denuncia la pretensión humana y las ilusiones del poder de los hombres. La locura tiene un estatuto filosófico, el de un reto a la razón. Es en el XVII siglo, según Foucault, cuando se rechaza al loco cada vez más ante el imperio de la razón científica. Se encerrará a los insensatos y también a los pobres, los ociosos, los venéreos, a los vagabundos … El loco es el que debe corregirse ya que es el Otro de la razón. Los locos son colocados detrás de rejas y puestos ante la vista de la gente sana. Sólo el hombre razonable es entonces humano.
Una diferente mirada
Con la psiquiatría, el loco se convierte en un objeto de investigación. Encadenados, no permanecerán menos controlados ante la mirada del saber médico. Será necesario esperar a Sigmund Freud para tomar en cuenta el discurso de la locura y darle un sentido. Las histéricas formaban parte de estas apuestas. Gracias al interés que ellas llevan, hacen descubrir al maestro del psicoanálisis el método del talkingcure, la cura por la palabra.
¿Por qué lo “irracional” nos inquieta tanto?
Detectamos en el loco la inconsistencia del pensamiento que implica la inconsistencia de los comportamientos. Lo que nos preocupa entonces es la construcción mental de una ilusión en la cual el espíritu viene a encerrarse y de los que no sale ya. Con todo, el pensamiento incoherente no resulta un misterio: lo encontramos en la representación onírica. Se produce cada noche en nuestros sueños. Es la producción imaginaria de cada uno de nosotros. Pero, aquí, la imaginación representa lo irreal, en la locura en cambio se vuelve nociva ya que se substituye a lo real. El loco permanece en sus construcciones mentales. El peligro de la razón está en este encerramiento. La locura es encerramiento y es importante que la sociedad pueda conocer lo que es un estado sobre todo de sufrimiento.
¿Cómo entender la locura desde el psicoanálisis?
Freud se interesa muy tempranamente por la psicosis. Este concepto, para la psiquiatría de su tiempo (señalada por Kraepelin y Bleuler), tiene en cuenta dos graves formas de patología: la paranoia y la demencia precoz. Este último será designado con el nombre de esquizofrenia, en 1908, después de los trabajos de Bleuler. Para Freud, la psicosis – al igual que la neurosis – es un fenómeno de naturaleza psicosexual. Se tratará de delimitar la diferencia entre neurosis y psicosis, guardando al mismo tiempo cierta relación con la teoría de la libido y la represión. Freud pone en juego un erotismo del yo que encontrará su realización con la teoría del narcisismo. En 1938, en su Esquema de psicoanálisis, él relaciona los mecanismos del sueño y la psicosis: el sueño es una psicosis de corta duración.
Un discurso que debe descifrarse
En todo ser humano, el loco y el sabio coexisten. La razón condujo a proteger a la sociedad del loco pero, por una ironía de lo que Freud llamó el retorno de lo reprimido, la sociedad sin embargo no se deshizo de la locura. Cada uno nosotros debiera comprender la locura como un discurso que debe descifrarse, dado a oír a nuestra parte de humanidad dónde la falta nos constituye como Ser. Cada uno nosotros sobre todo, debiera acoger al extranjero como a aquel que nos enriquece por su diferencia.